Paracas, una travesía que no olvidarás
Hermosos paisajes que harán de tu fin de semana toda una experiencia. El Sur de Lima te espera durante todo un día que seguramente te sacará de la rutina y te pondrá en contacto con lo mejor de las ciudades que te rodean.
El día comienza muy temprano, no hay que olvidar la puntualidad para no tener ningún percance al momento de salir. El recorrido tiene una parada en Chilca, exactamente en la heladería “Ovni”, conocida por el rico sabor de sus helados. Después de eso, nos enrumbamos directamente hacia El Chaco, lugar donde después de un pequeño paseo de quince minutos por las ferias de los alrededores y demás servicios se hará el abordaje del yate que nos llevará a las islas Ballestas.
Ya en el yate y con un poco de suerte podremos avistar algunos lobos de mar que están alejados de la manada cazando algo, los cuales sacan la cabeza hacia la superficie y nos dejan probar un poquito de lo que más adelante veremos con mayor hermosura. En el recorrido por el mar de Paracas haremos una parada en el famoso Candelabro – una figura trazada en un gran monte de arena que encierra un misterio en su origen que hasta ahora sigue siendo inexacto – donde el guía nos dará toda la información que requiere este punto de la travesía. Al terminar, el yate seguirá rumbo a Islas Ballestas, y mientras disfrutamos de la brisa marina, el hermoso paisaje marino y las aves que rodean el yate de vez en cuando podemos aprovechar para sacar algunas fotos.
Después de algunos minutos de mar recorrido, podremos ver toda la formación de las Islas Ballestas, con sus cuevas y sus picos; lo cual nos avisa que ya estamos muy prontos a llegar. Al llegar nos pondremos en contacto con toda la fauna que encierra estas islas; desde sus aves, tales como el piquero peruano, el guanai y el pelícano hasta sus pingüinos y, la mayor atracción, los lobos marinos que están por toda la isla en su hábitat natural mostrándonos un poquito de su comportamiento diario; nadando, durmiendo y quizá también jugando entre ellos. Las olas nos llevan de un lado a otro moviéndonos por cada rincón de las islas, podremos ver lo que los guías llaman “la maternidad” como también “el harén”. Sin lugar a duda visitar las islas ballestas es toda una experiencia. Estar en el medio del mar solo con una gran comunidad de animales a tu alrededor te deja embelesado y al mismo tiempo te saca por un momento de la realidad tan agitada para dedicarte a apreciar únicamente a la naturaleza que da todo su hermoso rostro en estas islas.
La travesía a Islas Ballestas tiene una duración de alrededor dos horas y el camino de retorno hacia El Chaco nos sirve para descansar un poco ya que el día aún no ha terminado. Al bajar del yate nos enrumbamos nuevamente en la carretera para ir al centro de interpretación y a la tan famosa Catedral.
Ya en el centro de interpretación podremos aprender un poco más de la formación demográfica de la tierra en la que estamos y a la vez pasearemos por un pequeño museo que guarda información detallada de todo lo que hay o alguna vez hubo en la Reserva Nacional de Paracas. Ahora bien, como sabemos, el terremoto de hace algunos años no perdonó a nadie y la formación rocosa más importante de la reserva no se salvó; lo que antes era nuestra imponente Catedral, ahora luce sin un aparte en su formación, pero de todas maneras podemos visitarla para ver cómo está ahora. La visita del centro de interpretación y la ex-Catedral dura aproximadamente una hora y media y podemos aprovecha para sacar algunas fotos de los hermosos paisajes que nos rodean.
Ya nos viene la tarde encima y la barriga pide algo de comer, pues no tendremos que esperar más porque después de visitar la Catedral iremos a la playa Lagunillas, a no muchos kilómetros de donde estábamos, en dicha playa hay algunos restaurantes de entre los cuales podremos elegir cualquiera. Sin embargo, una recomendación nuestra es que eviten asistir al restaurante “La tía Pily” ya que los precios están muy por encima de la calidad que demuestra el local en sus servicios.
Después o antes del almuerzo contamos con un lapso de tiempo que podemos aprovechar para disfrutar de la pequeña playa o para subir los pequeños cerros de los alrededores y tener una vista panorámica de lagunillas – lugar perfecto para tomar fotos buenísimas – De esta manera, a las 6 pm. Ya estaremos retornando hacia Lima, no sin antes hacer una parada en Chincha para visitar el lugar donde vivía La Melchorita. Pasearemos un momento por la plaza donde podremos comprar algunos de los típicos dulces de Chincha y pasar un momento agradable departiendo con los otros acerca del día q ya se acaba. Pues bien, así va acabando nuestro día y ya sólo nos queda subir al carro y descansar durante el camino de regreso hacia Lima.
Islas Palomino, aventura en el Callao
Accesible, módica y agradable. Quizá esta sea la mejor manera de describir esta pequeña excursión en el mar del Callao. Todo empieza en la mañana -10 am- si es que quieres ir en el primer horario, de lo contrario puedes enrrumbarte a las dos de la tarde para apreciar el atardecer limeño. La travesía dura alrededor de tres horas y el punto de partida es la plaza Grau, al final de la avenida Saenz Peña.
La recomendación principal es ir preparado para tener un momento de relax en los brazos de la brisa marina y al compas del mar. Estas tres horas comienzan abordando el catamarán de dos pisos “Spondyllus”, ponerse el chaleco es una obligación así que ni bien subimos los guías nos indican usarlos. Después de unos cuantos momentos se inicia el recorrido, lo primero que se verá es el mar de La Punta; el astillero Mayolo; el “camotal” y el “Machu Picchu”, nave de investigación peruana… todos esto estará siendo expuesto paulatinamente por el guía mientras apreciamos el ambiente lleno de pequeñas embarcaciones, veleros y yates pertenecientes a la zona de La Punta.
Luego de salir del alcance de la vista del Callao, el mar entero nos recibe y nos lleva hacia las cuatro islas que conforman esta excursión. Primero bordearemos la Isla San Lorenzo, poseedora de diversas propiedades del estado, como la casa del presidente, la del comandante general del ejército y un lugar de pruebas para el ejército peruano; tendremos que apreciarlas a lo lejos ya que no está permitido acercarse sin un permiso oficial. Después aparece ante nosotros la isla “El Frontón”; llamada así por la recordada cárcel que dejo de funcionar hace ya varios años. Historias acerca de esta isla, como la del ex presidente Belaunde o la del astuto alias “La Gringa”, historias encerradas en el recuerdo de esta prisión van siendo relatadas por el guía mientras seguimos disfrutando del paseo marítimo y guardamos nuestros recuerdos con cámaras fotográficas. Las aves rondan el catamarán y si tenemos suerte, quizá ya hallamos podido apreciar algún lobo marino que está alejado de su manada buscando comida muy fuera de su isla.
La tercera y penúltima atracción que observaremos serán las Islas Cavinzas. Estas son islas guaneras en las que, además de albergar cientos de aves, podemos encontrar a una persona que reside ahí durante seis meses seguidos cuidando que nadie dañe el ambiente de la isla y perjudique el natural dinamismo entre las aves y la isla. Al terminar de apreciar esta isla, comienza un pequeño trayecto hacia Islas Palomino.
A unos cincuenta metros de estas islas seguramente ya se podrán ver lobos nadando a los lados de la embarcación o quizá un poco más lejos. Conforme la embarcación va avanzando nos damos cuenta que la isla está totalmente poblada por grandes lobos marinos, entre hembras, machos y pequeños lobos. La isla está poseída por el ruido natural que hacen los lobos marinos sólo cuando se encuentran en su hábitat y por ese no se qué que produce estar en contacto con algo tan natural como una manada de animales marinos en su lugar natural; te sientes parte de eso y sólo quieres seguir viendo qué pasará después.
Estamos durante un lapso aproximado de veinte minutos a diez metros de la isla apreciando el natural espectáculo cuando lamentablemente ya tenemos que dejar la isla; de esta manera casi termina la travesía, siendo parte de esta gran experiencia. Al regresar bordearemos la parte trasera de una de las primeras islas para poder apreciar la última atracción de esta pequeña aventura: una pequeña comunidad de pingüinos de Humboldt. Estos animales tiernos están en peligro ya que la contaminación del mar hace que ellos hagan sus nidos con plásticos y otros desperdicios, los que se recalientan y al momento de salvaguardar los huevos, los destruyen; así que es importante recordar y recalcar que debemos tener prudencia cuando de la naturaleza se trata. Ya que ahora sabemos cuanto puede estar encerrado en sólo tres horas de viaje en el mar.
Así ha terminado nuestro relato, y sólo esperamos que puedan también ser parte de esto.











